Siempre he pensado que hombres y mujeres pueden ser amigos. Aún lo sigo pensando a pesar que tiempo y experiencia no paran de decir lo contrario y esta, es una de esas experiencias.
Hace unos cuatro años conocí a alguien. Quien me iba a decir a mí que aquella no era la primera vez que nos veíamos. Y él me lo dijo.
Es una persona con un pasado bastante oscuro y jamás le hubiera mirado a la cara de no estar completamente segura de que ya no era la misma persona de años antes, de la primera vez que le ví y no recordaba.
Empecé a conocerle, a confiar en él y él, a confiar en mí. Sabía cosas de él que incluso nadie sabía. Me parecía tan injusto como le trataban... y sólo por como fue y no por lo que era, aunque era normal, era muy difícil para la gente olvidar su pasado.
Me encantaba escucharle y sentir que me necesitaba, que era alguien importante en su vida e incluso conseguir que fuera mejor persona. Quería que pasáramos el mayor tiempo juntos, me ilusionaba recibir un mensaje bonito, una simple llamada para saber como había sido nuestro día. Incluso llegué a preguntarme porqué no me podía enamorar de él, sólo sabía que le quería aunque no del modo que en aquel momento sentí que lo merecía.
Y al final, comencé a darme cuenta de la realidad y de que a pesar de haber dejado su pasado atrás, no era quien yo creía conocer. Todo se esfumó... Y me dolió tanto abrir los ojos... que hasta recordarlo, a día de hoy, duele.
31 julio, 2007
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