Los padres al llegar a los 50, sufren un cambio bastante considerable, aunque hay hijos que tienen la suerte de que este cambio sea para mejor.
Yo voy ha hablar de los casos en los que cambian para peor.
A partir de los 50 empiezas a darte cuenta que dicen y hacen cosas que, al menos a mí, son absurdas. Se me ocurren ejemplos como:
Se decdican a recoger un papel, un jersey o cualquier cosa que se les pase por la cabeza al entrer en una habitación. Puede ser el vaso que estás utilizando para beber o la factura de teléfono que acabas de dejar encima de la mesa para leerla.
Comienzan a quedarse sordos, pero puede ser que no sea sordera real, sino sólo una falta de atención o falta de concentración. Pero por si fuera poco, además de no escuchar, olvidan las cosas que les cuentas.¿Cuántas veces tenemos que contarles la misma historia? Y a pesar que le recuerdas el momento exacto en el que ya le habías soltado la parrafada, no recuerdan absolutamente haber escuchado nada sobre dicho tema y lo niegan rotundamente y ni se te ocurra llevarles la contraria.
Otro de los aspectos en los que cambian o se intensifica, como es mi caso, es que resuta imposible que reconozcan un error. Pero por supuesto si rompen un vaso o un plato, la culpa no es suya, la culpa es de quien ha dejado el vaso o plato en ese lugar porque no es el adecuado.
Y así muchas cosas más. ¿Y que hacemos con ellos? Pues tener paciencia y quererles tal y como son, no os agobiéis. Muchos de nosotros sufrimos estos cambios cuando los padres superan los 50.
24 octubre, 2007
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